Dicen que cuando eres Erasmus, lo eres de por vida. Que el espíritu viajero te invade, que fue el mejor año de tu vida. Que te casarás con tu novia erasmus, que volverás a tu ciudad y que lo pasarás muy muy mal recordando todos los pequeños momentos que conformaron ese año. Espero que este blog te sirva de alguna ayuda. Mi erasmus fue ASÍ
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sábado, 19 de abril de 2014

Entre fogones: Pollo asado

Ingredientes:

-Un pollo entero
-Dos limones
-Cerveza/Vino/Cocacola/Zumo
-Patatas (3, 4)
-Hierbas aromáticas al gusto (tomillo, romero, orégano...)
-Avecrem/Pastilla de caldo de pollo



Esto es fácil. Se puede hacer el pollo entero, aunque tal vez sea más difícil que se cocine bien, o incluso que no quepa en los minihornos que hay en las minicocinas hoy en día. A las malas, se trocea con unas tijeras. Un muslo y sobremuslo por un lado, el otro por otro lado y la pechuga en dos partes con sus respectivas alitas. Se quita la grasa y la piel sobrante (es decir, la que cuelga) y se salpimenta la carne. Si el pollo se prepara entero, se mete un limón rajado dentro y una pastilla de avecrem, así como hierbas aromáticas. Antes de poner sal y pimienta, untamos la carne con aceite sirviéndonos de las manos. Las patatas se pelan y trocean en láminas finas. Se engrasa la fuente, se hace una base de patatas y encima se pone el pollo con las hierbas y especias que cada uno guste, sin exagerar. Se estruja el otro limón por encima de la carne salpimentada y se añade, también por encima, la cerveza/vino/cocacola (creedme, el contraste entre el dulzor y la sal es de morirse). Si a alguien le gusta la cebolla mucho, puede mezclar aros de cebolla con las láminas de patata. Se mete la bandeja en el horno por arriba y abajo, y se va dando la vuelta a la carne a medida que se dora. Una señora comida que es un triunfo seguro.

viernes, 14 de marzo de 2014

Entre fogones: lasaña pobre

Cuando en 2007 me fui de Erasmus, al menos al principio traté de ser creativo y constante en la cocina. Recuerdo en especial tres platos: el champiñón gratinado con beicon y bechamel, mi arroz de pollo aborto de paella y mi falsa lasaña o lasaña pobre. Estos tres platos los saqué a base de intuición y mucha cara dura, pero uno que resultó ser todo un éxito fue la falsa lasaña. Hace unas semanas decidí volver a probar suerte con este plato. Han pasado más de seis años desde entonces, pero he de reconocer que ahora me sabe mejor que nunca. Resulta ser un intento o amago de lasaña para cuando se es muy pobre o inexperto en las artes culinarias. Al final, lo importante es el resultado, y para la poca inversión de dinero, lo cierto es que es todo un éxito. Eso sí, resulta algo más complicado de hacer que las demás recetas que he dejado en este blog, pero vale la pena. Sin más dilación, allá vamos:



INGREDIENTES
-Mantequilla
-Harina de trigo
-Leche (entera o semi)
-Nuez moscada
-Macarrones
-Champiñones en lata (a poder ser, laminados)
-Cebolla
-Carne picada (cerdo o mezcla de cerdo y ternera)
-Queso para gratinar
-Tomate frito, opcional
-Paté de hígado de cerdo, opcional
-Aceite de oliva
-Sal y pimienta

ELABORACIÓN
Para hacer este plato hay que crear tres elementos separados: pasta, sofrito y bechamel. A mí me gusta hacer mi propia bechamel, pero se puede comprar hecha. Por lo general, voy haciendo las tres cosas a la vez para cuando están listas, meterlas en el recipiente del horno sin esperar más.
Pasta: se cuecen los macarrones en agua con aceite y sal. Se cuecen mucho, hasta quedar casi aplastados, y se pasan por agua fría
Sofrito: se pican muy muy pequeños una cebolla y una lata de champiñones, y se sofríen un poco en aceite de oliva. Se añaden el paté y la carne (al menos medio kilo), y se salpimenta. Se mueve hasta que la carne queda bien cocinada y la cebolla bien pochada. Se reserva el sofrito.
Bechamel: se pone a derretir mantequilla en la sartén al fuego. Cuando está líquida y empieza a hervir, se añaden dos o tres cucharadas generosas de harina y se remueve. Cuando la harina se va tostando, se añade leche y remueve mucho todo con una cuchara de palo. Si todo va bien, la harina irá ligándose con la leche y espesando. Se añade sal, nuez moscada y, opcional, un poco de caldo de carne. Cuando la textura de la bechamel es la adecuada, se retira del fuego.
Emplatado: en el fondo de un recipiente se pone una capa de tomate frito, si bien es opcional. Encima se hace una capa generosa con el sofrito, seguida de otra más fina con los macarrones apelmazados. Por último, se cubren con la bechamel y se añade bastante queso. Se gratina todo en el horno o microondas hasta que el queso se tuesta o dora.

Está riquísimo y es una receta que siempre triunfa.





viernes, 13 de septiembre de 2013

Entre fogones: pasta

Conozco dos maneras de cocinar pasta especialmente efectivas y deliciosas:

1) Pasta a la marinera

Los ingredientes son:

-Pasta: espaguetis, tallarines, espirales, nidos...
-Gambas peladas
-Almejas
-Vino blanco
-Pimentón (opcional)
-Perejil
-Ajo (un par de dientes)

Tan sencillo como cocer la pasta y ponerla a escurrir. Se hace un sofrito sencillo con el ajo picadito y el pescado, esto es, gambas y almejas (o gulas, por ejemplo), se rehoga en aceite de oliva y se añade el vino blanco de cartón, del de cocina de toda la vida. Eso es el acompañamiento, y se le puede añadir un poco de pimentón  para darle color y la sal, para el sabor. Se pica un poco de perejil y se le añade. Por último, se le pone la pasta y se deja en el fuego para que los sabores se mezclen de manera uniforme. Se puede acompañar con una copa de vino blanco.



2) Pasta con setas

Consiste precisamente en eso: pasta con setas, y la receta es más sencilla aún.
Los ingredientes, para empezar, son:

-Pasta, a poder ser nidos, tallarines o espaguetis
-Setas, bastantes y frescas, sin veneno ni tierra ni tonterías
-Ajo
-Nata
-Perejil fresco

Se lavan las setas con agua corriente y se trocean con un cuchillo en trozos de dos o tres centímetros. Cocemos la pasta. Picamos el diente de ajo y lo ponemos en la sartén con aceite caliente. Antes de que se dore, se añaden las setas y se rehoga todo. Añadimos nata, que cubra bien las setas. Salpimentamos, y añadimos el perejil. Dejamos que cueza un poco, haga chup chup. Probamos la salsa. Si está rica, le añadimos la pasta y ya está lista para servir. Deliciosa, receta robada de unos italianos de Florencia con quienes viví hace unos años en Granada.



martes, 27 de agosto de 2013

Entre fogones: Consejos culinarios para tipos nulos como yo


1. Cualquier cosa con queso sabe mucho mejor. Eso es así.

2. La verdura de supermercado es el mal. Vete a cualquier comercio local o una frutería pequeña donde la fruta y hortalizas vengan de una huerta real, no de una cámara frigorífica.

3. Especias. Son la diferencia entre alimentarse y comer. Procura tener siempre romero, tomillo, perejil, nuez moscada, curry... experimenta, juégatela. De nada.

4. Si puedes asarlo, no lo frías. Si lo fríes, usa aceite de oliva de Jaén.

5. No, no todo sabe a pollo. Aprende a distinguir el cerdo de la ternera y el conejo del pollo. Atrévete con el pescado de vez en cuando.

6. Olvídate del pan de molde para acompañar tu comida. Crece y levántate a por una barra de pan todas las mañanas.

7. Nunca pondrás la cantidad correcta de sal. Asúmelo. Peca por defecto, no por exceso.

8. El Sandevid no es la bebida idónea para acompañar el pescado en salsa verde. Tampoco para la pasta o la carne. De hecho, no  sirve para acompañar nada.

9. La cebolla, cuando se cocina, aporta dulzura y suavidad al plato. No, la cebolla no pica y mejora cualquier salsa en un ochenta y siete por ciento de los casos.

10. Si se te pasa el arroz, llámalo risotto.

11. La tortilla de patatas, con cebolla y leche para que esté más suave.

12. El tomate frito de bote de toda la vida se consigue poniéndole un poco de azúcar al tomate triturado en la sartén. Con todo, ponle la sal necesaria.

13. El azúcar no anula a la sal.

14. Para salsas, mejor leche de coco que nata (por eso de la cantidad de grasa en sangre).

15. Freír un huevo NO es fácil.

domingo, 2 de enero de 2011

Un año más, un año menos...

Una de las mejores partes de la Erasmus es el regreso al destino, a los amigos, a las fiestas, a los exámenes próximos, los viajes, los amores furtivos, los amigos, los amigos, los amigos.
Y llegar un día y abrazarlos como si los hubieras echado muchísimo de menos (de hecho, los has añorado en demasía). Recuerdo mi vuelta a Swansea: mis compañeros de casa y amigos ya estaban allí, me esperarían. Arrastré las maletas llenas con una nostalgia dolorosa, como una quemazón muy intensa y observé en el autobús primero y segundo los paisajes galeses, y las calles galesas y sus gentes, el supermercado, todo, todo, todo. Luego cogí un taxi que me llevó a casa, y no había nadie ahí. Mis amigos habían ido a comprar al supermercado, pero en la escalera me esperaba una pila de cartas y postales y otras maravillas que casi me hicieron llorar. Recuerdo perfectamente cómo abandoné la maleta en medio del pasillo y me quedé hecho un ovillo en el salón-comedor, en mi sofá de rayas, mientras leía palabras que amigos y conocidos habían escrito unas semanas antes para mí, para que no me sintiera solo en tierras galesas. Luego, cuando oí la puerta, me lancé a mis amigos y los abracé e hicimos la comida juntos y la vida volvía a ser como siempre había sido.
Ya estaba en casa.




Os deseo un FELIZ AÑO NUEVO a todos y un resto de Erasmus espectacular. Pronto, más recetas sencillas y relativamente sanas  :)

jueves, 14 de octubre de 2010

Pechugas en salsa de roquefort

Una receta sencillísima que he perfeccionado a base de práctica. Atentos, es tan fácil que asusta.

Necesitamos
-Unas pechugas de pollo sin filetear o fileteadas, al gusto
-Queso Roquefort/azul/verde/que huela a podrido
-Nata para cocinar
-Cebolla
-Brandy/Coñac/Alcohol (vamos, estudiantes, no os costará haceros con un chorrito)
-Aceite de oliva y sal

Se hace tal que asín
  1. Salamos la carne (cortada en trozacos con unas tijeras o fileteada) por ambos lados y la freímos muy, muy poquito en la sartén con aceite. Lo justo para que se quede marcada por fuera y cruda por dentro y retiramos.
  2. Picamos media cebolla o una si es pequeña, muy picada, o en juliana, según lo delicado que sea cada uno. La freímos, esto es, la doramos y dejamos que se poche. Para que esto salga bien y no se queme ¡consejo! un chorrito de agua con el aceite.
  3. Añadimos nata, bastante, que cubra toda la cebolla y ponemos el fuego flojito. Cortamos un trozo de queso azul/roquefort, como unos 50-70 gramos, aunque esto depende del gusto también. Recomiendo empezar con un poquito, diluirlo en la nata e ir añadiendo queso hasta alcanzar el sabor óptimo. Cuando el queso se ha diluido en la nata, es decir, cuando todo parece una salsa uniforme, le ponemos un chorro de coñac y la sal.
  4. Una vez tenemos la salsa, hay dos opciones: 1) Triturar (por lo de la cebolla) y que quede algo más espesa y sin tropezones; 2)No triturar (era obvio) y aprovechar la deliciosa textura suave de la cebolla en nata.
  5. Ya es el momento de añadir la carne y cubrirla bajo la salsa (por eso decía que hay que ser generosos con la nata). Tapamos la sartén/olla y dejamos que dé un buen hervor a fuego lento. La carne queda así muy, muy jugosa. A los 10-15 minutos de cocer la carne en la salsa, está lista. Se le puede poner pimienta (liga muy bien con la nata), y a comer!!!

La salsa está deliciosa para mojar sopas, así que estate bien aprovisionado de pan. Si acompañas estas pechugas con una ensalada, queda una comida de alucine; si la ensalada lleva pequeños trocitos de roquefort, ya es la quinta muerte gastronómica.
¡Que aproveche!






pd: esta receta es absolutamente mía  :D   y bien orgulloso que estoy de ella

jueves, 16 de septiembre de 2010

A cocinar: carne en salsa

Carne en salsa
  • Carne (a mí me gusta más la de conejo)
  • Varios dientes de ajo
  • Tomates (un par de ellos, grandes y maduros)
  • Pimientos verdes (pocos, como uno o dos)


Se fríen los ajos en aceite y se añaden los pimientos. Cuando están medio fritos se añade la carne y se cocina todo con cariño (o con la cocina de gas, que es más efectiva). Cuando la carne está a punto, se le añade el tomate raspado, la sal y lo que queráis pa especiarla (véanse romero, tomillo y demás hierbas aromáticas), aunque con el tomate solo funciona. Luego te lo comes, quitas el mantel y (importante) friegas los platos y sartén. Voilà, bon apetit!


Pintaca... no está mal pa empezar

jueves, 9 de septiembre de 2010

A unos días de irme

De haberlo sabido...
No existo más allá de los Pirineos
Uno piensa que en el resto de Europa las cosas no pueden ser demasiado distintas a España, pero no es así. Fuera de nuestras fronteras es muy difícil encontrar productos tan básicos como tomate frito (encontrarás mil salsas de tomate triturado, boloñesa, con basil, con orégano... pero NO tomate frito, así que es conveniente que empecéis a despediros de comer pasta con tomate a no ser que toleréis la acidez general de las salsas de tomate europeas. En cualquier caso, es conveniente llevarse al menos  unos cartones (pesan poco y el tetrabrick es perfecto porque no debería romperse en la maleta) de tomate frito para comidas más allá de la pasta. Os lo digo yo, y eso que tuve suerte y en la primera compra que hice en Swansea encontré tomate frito de verdad, de una de esas marcas míticas como Irlando o Apis. Total, tomate frito. No lo volví a encontrar en todo el año.
            Tampoco encontré otra cosa basiquísima como puede ser vino blanco de cocina. Sí, el típico cartón de vino de mierda para cocinar... no los había, aunque eso sirvió para que desarrolláramos recetas increíbles (os aseguro que no me creeréis cuando os las describa). Un par de cartones de vino blanco no pesan mucho (siempre puedes llevar sólo uno para cocinar unos meses hasta que alguien te visite).
Tampoco encontré -claro que tampoco busqué muy bien- atún. Sí, latas de atún para ensalada o para la pasta o un bocadillo con tomate frito (cosa tan tonta y tan difícil de comer en el extranjeros, cachislamarsalá...). De hecho, cuando quedé con unos amigos erasmus que estaban en Francia para encontrarnos en Budapest, sólo nos pidieron que les lleváramos atún, jamón y queso. Yo lo del jamón y el queso me da igual, aunque el atún es importante. En Francia parece ser que había, pero era carísimo. Hace un mes yo compraba atún en Bristol (Inglaterra), así que tampoco es para tanto. De todos modos, se puede sobrevivir sin atún.
           Yo, como soy de Jaén y llevaba dos maletas, en una llevaba una garrafa de aceite de oliva (¿o era una botella de dos litros?). Total, si sois algo tiquismiquis y queréis buen aceite virgen extra para la ensalada o comer en crudo, no hace falta que os llevéis. Naturalmente, compraréis aceite de oliva italiano de ínfima calidad a precios desorbitados y acabaréis cocinando con cualquier mierda de aceite de girasol o el más barato que pilléis, por tal de no cocinar con mantequilla.
Yummy
             Como caprichito, algo que parece estúpido, es resultón y nos sobra, las aceitunas rellenas de anchoa para una ensalada tampoco son la mejor opción en un supermercado guiri. Son CARÍSIMAS. Lo mismo os digo: un pack de tres latas del mercadona os aguanta hasta una visita de alguien que os provea de reservas.
             Creo que para el resto de cosas no hace falta preocuparse demasiado, pero el tomate y el vino son imprescindibles para cocinar. Yo también me llevé hierbas aromáticas del campo, cogidas de la sierra por mi padre (en plan tomillo, romero, laurel), ya que son muy socorridas para darle sabor a la comida, no pesan y las llevas aplastadas en una bolsa entre la ropa.
Nota del autor: de todo lo arriba mencionado, sólo me llevé en un principio aceite. Cuando volví a casa por Navidad sí me llevé todas las mierdas que necesité, y cuando un amigo me hizo una visita justo antes de Navidad también me llevó cositas de estas (y chorizo, lomo y demás...) para hacer una fiesta gastronómica, y he de admitir que lo disfrutamos, aunque nunca tuve problemas para comer en toda mi Erasmus. Ya os enseñaré a cocinar...

domingo, 5 de septiembre de 2010

¿De verdad somos tan importantes?


Sucede que a veces, cuando llegas a un destino Erasmus muy concurrido, la embajada de la ciudad prepara un encuentro con los estudiantes españoles. Yo, como no estaba en un destino muy concurrido ni en una ciudad muy grande, no pude vivir esta experiencia. No obstante, el finde antes de que comenzara el curso prepararon una fiesta de presentación para los estudiantes internacionales (oséase, no sólo españoles: japoneses, chinos, suecos, egipcios... de todo; ésa es la riqueza erasmus). En esa fiesta nos enseñaron unos bailes tradicionales galeses y nos invitaron a probar algunos platos típicos. Además, tuvimos la ocasión de conocer a las autoridades de la ciudad: el alcalde, supongo que algún concejal o como se llamaran, al rector, etcétera. Es una ocasión excepcional para empezar a conocer gente. Recuerdo perfectamente que fue ahí donde conocí a mis primeros amigos erasmus, personas que me acompañarían durante meses y se convertirían en familia y cómplices. Total, aprovechad la ocasión para conocer a las primeras personas imprescindibles en vuestro Erasmus. Enjoy!


sábado, 10 de julio de 2010

Ya estoy aquí... ¿y ahora qué?

Lo primero es llegar a casa. Recomendamos taxi como primer contacto con los nativos y modo sencillo de llegar al destino. Abrir la puerta, conocer al casero o encargado de la resi. Quedarse con la copla. Recordad que en todos los países hay normas y en todas las casas se cuecen habas. Pero esto es lo fácil. Entra en tu cuarto. Deja la puerta abierta: no quieres parecer antipático. Deshaz la maleta y coloca tus cosas en su sitio. La ropa en tu armario; la comida, en cualquier mueble de la cocina. Ya has hecho esto. Mira por la ventana qué tal el tiempo. Si hace frío, coge la chaqueta y sal con tu mapa recién adquirido o primorosamente organizado y estudiado antes durante horas en casa. Pregunta por el supermercado más cercano. Compra lo siguiente. Siempre hará falta:

-4 limones
-Sal
-Pimienta
-Vinagre
-Papel higiénico
-Detergente para la ropa
-Lavavajillas
-Pan de molde o algo similar (mira la fecha de caducidad)