Dicen que cuando eres Erasmus, lo eres de por vida. Que el espíritu viajero te invade, que fue el mejor año de tu vida. Que te casarás con tu novia erasmus, que volverás a tu ciudad y que lo pasarás muy muy mal recordando todos los pequeños momentos que conformaron ese año. Espero que este blog te sirva de alguna ayuda. Mi erasmus fue ASÍ
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viernes, 14 de marzo de 2014

Entre fogones: lasaña pobre

Cuando en 2007 me fui de Erasmus, al menos al principio traté de ser creativo y constante en la cocina. Recuerdo en especial tres platos: el champiñón gratinado con beicon y bechamel, mi arroz de pollo aborto de paella y mi falsa lasaña o lasaña pobre. Estos tres platos los saqué a base de intuición y mucha cara dura, pero uno que resultó ser todo un éxito fue la falsa lasaña. Hace unas semanas decidí volver a probar suerte con este plato. Han pasado más de seis años desde entonces, pero he de reconocer que ahora me sabe mejor que nunca. Resulta ser un intento o amago de lasaña para cuando se es muy pobre o inexperto en las artes culinarias. Al final, lo importante es el resultado, y para la poca inversión de dinero, lo cierto es que es todo un éxito. Eso sí, resulta algo más complicado de hacer que las demás recetas que he dejado en este blog, pero vale la pena. Sin más dilación, allá vamos:



INGREDIENTES
-Mantequilla
-Harina de trigo
-Leche (entera o semi)
-Nuez moscada
-Macarrones
-Champiñones en lata (a poder ser, laminados)
-Cebolla
-Carne picada (cerdo o mezcla de cerdo y ternera)
-Queso para gratinar
-Tomate frito, opcional
-Paté de hígado de cerdo, opcional
-Aceite de oliva
-Sal y pimienta

ELABORACIÓN
Para hacer este plato hay que crear tres elementos separados: pasta, sofrito y bechamel. A mí me gusta hacer mi propia bechamel, pero se puede comprar hecha. Por lo general, voy haciendo las tres cosas a la vez para cuando están listas, meterlas en el recipiente del horno sin esperar más.
Pasta: se cuecen los macarrones en agua con aceite y sal. Se cuecen mucho, hasta quedar casi aplastados, y se pasan por agua fría
Sofrito: se pican muy muy pequeños una cebolla y una lata de champiñones, y se sofríen un poco en aceite de oliva. Se añaden el paté y la carne (al menos medio kilo), y se salpimenta. Se mueve hasta que la carne queda bien cocinada y la cebolla bien pochada. Se reserva el sofrito.
Bechamel: se pone a derretir mantequilla en la sartén al fuego. Cuando está líquida y empieza a hervir, se añaden dos o tres cucharadas generosas de harina y se remueve. Cuando la harina se va tostando, se añade leche y remueve mucho todo con una cuchara de palo. Si todo va bien, la harina irá ligándose con la leche y espesando. Se añade sal, nuez moscada y, opcional, un poco de caldo de carne. Cuando la textura de la bechamel es la adecuada, se retira del fuego.
Emplatado: en el fondo de un recipiente se pone una capa de tomate frito, si bien es opcional. Encima se hace una capa generosa con el sofrito, seguida de otra más fina con los macarrones apelmazados. Por último, se cubren con la bechamel y se añade bastante queso. Se gratina todo en el horno o microondas hasta que el queso se tuesta o dora.

Está riquísimo y es una receta que siempre triunfa.





lunes, 14 de octubre de 2013

De un noviembre lejano...


Se me acumulan las ideas y me queman en los dedos, pero aun así no encuentro forma de ganarle la batalla al tiempo y al aburrimiento, y como mente obcecada que soy, al final me obligo a escribir ya que no me sale solo. Permitidme esta descompensación de ideas, sin forma pero con fondo, que me comen la cabeza tiempo ha.
Quiero hablar del crecimiento personal que conlleva esta experiencia. Hablar de la Erasmus con las estúpidas y manidas concepciones que se tiene de ella es descalificar algo grande, muy grande. Hay gente que ha llegado a este lugar sin querer salir de casa, con miedo y sin la predisposición necesaria. ¿Para qué? ¿Para quitarte alguna asignatura hueso? ¿Para dar a entender lo maduro que eres ante aquellos que te ven como un crío acojonado por alejarse de casa? No sé dónde queda el espíritu Erasmus ligado al de ciudadano del mundo con esa actitud...
Puedes no aprender demasiado inglés, lo cual tampoco es desesperante porque la finalidad del desplazamiento no es esa. El objetivo es más ambicioso que el simple aprendizaje de una lengua: abarca la convivencia, la mezcla, la apertura de mentalidad, la amistad... Aprendes muchas cosas más valiosas. A afrontar los problemas en la distancia, a ver que la realidad es más real de lo que pensábamos, a viajar, a dejar de lado las obligaciones para ser tú mismo el que te imponga un cómo y un cuándo. Aprendes mucho, sí. Incluso de las conversaciones de las que no eres partícipe y de las personas que te rodean.
Cuando estuvimos en Londres, un hombre nos reconoció como españoles. Él era judío, no recuerdo bien de dónde, sólo una frase que nos dijo: "Vosotros sois la primera generación que respira, y eso es precioso". Respiramos. Respiramos e intentamos perdernos en cada átomo de la capital inglesa. Yo encontré la magia de la ciudad viendo el Big Ben por la noche y llamándolo descaradamente Tower of London. Probablemente llevaba toda la razón del mundo al reconocernos como parte de esos privilegiados que vinimos después de los tiempos negros de la dictadura. Hay cosas que no te planteas hasta que se te presentan en forma de señor judío que habla español entre una muchedumbre de Londres. Curioso.
El día de vuelta a Swansea encontramos algo bastante distinto: la entrada al Metro más próxima estaba cerrada porque se había producido algún tipo de ataque (¿un apuñalamiento tal vez?), y pudimos ver la sangre que manchaba todo.
Se aprende de todo.
De cada momento.
De cada persona.



Y lo mejor de todo esto sin duda es ser consciente de dicho aprendizaje. Hay más claves, cientos de ellas, pero las dejaré para otro día.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Entre fogones: pasta

Conozco dos maneras de cocinar pasta especialmente efectivas y deliciosas:

1) Pasta a la marinera

Los ingredientes son:

-Pasta: espaguetis, tallarines, espirales, nidos...
-Gambas peladas
-Almejas
-Vino blanco
-Pimentón (opcional)
-Perejil
-Ajo (un par de dientes)

Tan sencillo como cocer la pasta y ponerla a escurrir. Se hace un sofrito sencillo con el ajo picadito y el pescado, esto es, gambas y almejas (o gulas, por ejemplo), se rehoga en aceite de oliva y se añade el vino blanco de cartón, del de cocina de toda la vida. Eso es el acompañamiento, y se le puede añadir un poco de pimentón  para darle color y la sal, para el sabor. Se pica un poco de perejil y se le añade. Por último, se le pone la pasta y se deja en el fuego para que los sabores se mezclen de manera uniforme. Se puede acompañar con una copa de vino blanco.



2) Pasta con setas

Consiste precisamente en eso: pasta con setas, y la receta es más sencilla aún.
Los ingredientes, para empezar, son:

-Pasta, a poder ser nidos, tallarines o espaguetis
-Setas, bastantes y frescas, sin veneno ni tierra ni tonterías
-Ajo
-Nata
-Perejil fresco

Se lavan las setas con agua corriente y se trocean con un cuchillo en trozos de dos o tres centímetros. Cocemos la pasta. Picamos el diente de ajo y lo ponemos en la sartén con aceite caliente. Antes de que se dore, se añaden las setas y se rehoga todo. Añadimos nata, que cubra bien las setas. Salpimentamos, y añadimos el perejil. Dejamos que cueza un poco, haga chup chup. Probamos la salsa. Si está rica, le añadimos la pasta y ya está lista para servir. Deliciosa, receta robada de unos italianos de Florencia con quienes viví hace unos años en Granada.



martes, 27 de agosto de 2013

Entre fogones: Consejos culinarios para tipos nulos como yo


1. Cualquier cosa con queso sabe mucho mejor. Eso es así.

2. La verdura de supermercado es el mal. Vete a cualquier comercio local o una frutería pequeña donde la fruta y hortalizas vengan de una huerta real, no de una cámara frigorífica.

3. Especias. Son la diferencia entre alimentarse y comer. Procura tener siempre romero, tomillo, perejil, nuez moscada, curry... experimenta, juégatela. De nada.

4. Si puedes asarlo, no lo frías. Si lo fríes, usa aceite de oliva de Jaén.

5. No, no todo sabe a pollo. Aprende a distinguir el cerdo de la ternera y el conejo del pollo. Atrévete con el pescado de vez en cuando.

6. Olvídate del pan de molde para acompañar tu comida. Crece y levántate a por una barra de pan todas las mañanas.

7. Nunca pondrás la cantidad correcta de sal. Asúmelo. Peca por defecto, no por exceso.

8. El Sandevid no es la bebida idónea para acompañar el pescado en salsa verde. Tampoco para la pasta o la carne. De hecho, no  sirve para acompañar nada.

9. La cebolla, cuando se cocina, aporta dulzura y suavidad al plato. No, la cebolla no pica y mejora cualquier salsa en un ochenta y siete por ciento de los casos.

10. Si se te pasa el arroz, llámalo risotto.

11. La tortilla de patatas, con cebolla y leche para que esté más suave.

12. El tomate frito de bote de toda la vida se consigue poniéndole un poco de azúcar al tomate triturado en la sartén. Con todo, ponle la sal necesaria.

13. El azúcar no anula a la sal.

14. Para salsas, mejor leche de coco que nata (por eso de la cantidad de grasa en sangre).

15. Freír un huevo NO es fácil.