Dicen que cuando eres Erasmus, lo eres de por vida. Que el espíritu viajero te invade, que fue el mejor año de tu vida. Que te casarás con tu novia erasmus, que volverás a tu ciudad y que lo pasarás muy muy mal recordando todos los pequeños momentos que conformaron ese año. Espero que este blog te sirva de alguna ayuda. Mi erasmus fue ASÍ
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lunes, 9 de septiembre de 2013

El día a día

La otra noche estuvo bien. Estuvo bien por los planes, pero sobre todo por la gente. No sé si es que soy amigable o si en el extranjero es más fácil hacer amigos, pero aquí voy recolectando poco a poco. ¿Es difícil para vosotros determinar cuándo os hicisteis amigos de alguna persona? Recuerdo que, por ejemplo, quise o sabía que quería hacerme amigo de Juanpe tras una noche en la que nos quedamos en el piso "viendo" Lost in translation, aunque a la pobre de la Johansson no le hicimos ni caso y estuvimos hablando hasta las tantas. Como éste tengo otros casos que se me quedaron grabados a fuerza de rodearme de gente así.

La otra noche fuimos a cenar a casa de unos amigos, David e Iñaki, que hacían tortilla española y ya se echa de menos (yo hacía que no la probaba... buffff). La tortilla estaba en su punto, todo hay que decirlo. Después, para redondear la noche habíamos quedado en ir a un pub que se llama Uplands Tavern o algo por el estilo. Se trata de un sitio donde músicos y algunas bandas tocan en directo mientras tú te sientas en plan tranqui con tu cerveza o dosis de cafeína en la mano. De hecho, fuimos porque un chico sevillano toca ahí de vez en cuando con su guitarra y, puesto que aquí somos bastantes españoles, nos plantamos a las 9.30 acompañados por varias Erasmus francesas. Pues bien, tras la actuación de Salvi, que nos dejó por ejemplo algo de Manu Chao, estuvi(mos)eron echándose un billar del que pude ser testigo más tarde gracias a las facilidades que aporta la cámara integrada de mi móvil en el video.

Después, como viene siendo habitual, acabamos en casa (la nuestra es la mejor, muajajaja) para ver Ratatouille, que... por cierto, se nos hizo bastante pesada. Si es lo que digo, desde que nos pegamos estas sesiones de cine nos estamos volviendo de un tiquismiquis... Hoy se supone que íbamos a salir, pero por lo general estábamos bastante cansados y mañana hay otra fiesta en otra casa.

Ya para acabar, a ver si paso pronto las fotos que he echado hoy en la primera salida de la Photography Society. Me han dejado una pedazo de cámara reflex digital que es lo mejor que he tenido entre mis manos.


Halloween

Ha pasado casi una semana, de acuerdo, pero es que estoy pendiente de tantas cosas que se me olvida lo importante. Puesto que prometí crónica y no tengo ganas de contar, os dejo una minicrónica. Los disfraces fueron bastante improvisados o, como mucho, a una libra de coste máximo. Total, que allí que fuimos todos a casa de Sheila, aunque esa noche hubo (de la gente que nos solemos reunir) tres fiestas distintas. Si aquí estuvo la cosa bastante repleta, imaginad si todos hubiéramos ido al mismo sitio. Bebimos, bebimos y volvimos a beber en la prefiesta, de modo que algunos salieron de la casa con un pedo considerable. Por la calle nos fuimos encontrando a mucha gente que, al igual que nosotros, iba disfrazada, de modo que el tema de conversación surgía pronto. Había un chaval de la Drama Society que llevaba un traje azul con estrellas y gafas grandes coloridas, y decía que había salido de su casa como Harry Potter, pero que como perdió el sombrero, ahora era Elton John xD
Luego fuimos a un pub donde acabar la noche y nos reunimos bastantes más de los que estábamos al principio, aunque fue en plan perro (al menos por mi parte) y nos tiramos media noche tirados en un sofá. Pensaba que ese día era el fallo del jurado, pero lo pasé tan bien que lo olvidé completamente (I swear). Iñaki grabó unos videos, uno detrás de otro porque se acabó la batería, durante la fiesta en casa de Sheila. Realmente valen la pena. Un trozo de Halloween no británico, pero bastante Erasmus, desde Swansea al resto del mundo.

domingo, 1 de septiembre de 2013

La calle es nuestra

Basta con viajar un poco para descubrir diferencias culturales. España es conocida en el mundo entero, y esto es nuevo, por el botellón. Sí, el hecho de que la gente quede en la calle para beber hasta reventar, para beber sin pagar la diferencia que se llevan los establecimientos, en grupos numerosos, decenas, cientos, miles de personas en la calle a pesar del frío, a pesar del calor. Tampoco es algo tan extraño. La gente también bebe en la calle en otras partes, en algunas regiones de Francia o Italia, también en Lisboa, el Bairro Alto de Lisboa lleno de gente por la noche.
            En otras partes, como en Reino Unido, si bien no está permitido eso de reunirse a beber en la calle, las consecuencias repercuten en la vía pública. Con esto de que los locales cierran tan temprano, la costumbre es beber sin ton ni son antes de que echen al personal a la calle, de modo que no es extraño salir a las doce o una y encontrarlo todo lleno de gente borrachísima. El escándalo es enorme; la decencia, mínima. La diversión, como no podía ser de otro modo, desatada.
            Pero la calle no sólo tiene por qué suponer alcohol y farra. La calle supone una fuente de anécdotas y souvenirs para cualquier estudiante que se precie. Y es que los estudiantes, último eslabón de la cadena económica, tienen que sobrevivir a fuerza de ingenio y sabérselas todas para conseguir una vida idónea. Recuerdo una noche, cuando volvíamos de fiesta, las tres o cuatro de la mañana, Swansea, Gales, un frío del carajo, frente a una casa, en la calle, un sillón de piel. El más avispado no tardó en enamorarse de él y tomamos la decisión de cargarlo en brazos hasta casa, y eso hicimos. Lo cargamos por la calle como si fuéramos en procesión, cantando, gritando y riendo. El sillón estuvo ahí todo el curso, pero es que además al poco encontramos un sofá que también nos llevamos.
            Por no hablar de carros de supermercado. Todo piso y casa de estudiantes que se precie ha de tener un carrito de supermercado de uno de esos días en los que el presupuesto está demasiado apretado como para viajar en taxi y la compra es ingente. De modo que nada, a arrastrar el carro por media ciudad, y al final aparcarlo en el jardín trasero o en medio del salón como una decoración de lo más original. Además, siempre se le puede encontrar utilidad. Los últimos días, por ejemplo, se puede meter ahí la comida restante, la ropa y cosas que no te vas a llevar a tu país, y hacer un tour de despedida por las casas de todos tus amigos: para hacer más llevadero el adiós, dejarles un kilo de arroz y una botella de vino o un canasto para la ropa sucia puede ser aliviante.
            Pero si la calle es importante para algo, es para conocer gente. Hay que saludar a los vecinos, invitarles a las fiestas en casa, preguntar qué tal el día... Si tienes suerte de vivir en un país donde el clima permita pasar mucho tiempo en la calle, cuentas con una oportunidad única para conocer a tropocientas personas. Grupos de jóvenes que pasan de madrugada con ganas de diversión, los misteriosos vecinos al otro lado de la calle, compatriotas a los que reconoces por la lengua, etcétera. Anímate a abordarlos, aprovecha ocasiones especiales como carnavales, Halloween, Fiesta de la Primavera, celebraciones con fuegos artificiales, celebraciones de calles y barrios... Si te involucras en la vida de tu barrio y ciudad, conseguirás lo excepcional: conocer nativos con quienes mejorar el idioma de forma espectacular y con quienes mantener la amistad cuando tengas que volver a casa. Así, siempre tendrás casa en tu ciudad Erasmus, aunque eso a estas alturas no lo dudamos, ¿cierto?
            ¿Cómo darle vida a la calle? ¿Cómo hacer la calle nuestra? Hay países donde la gente, de correcta, es sosísima. Decora un poco tu fachada, dibuja caras sonrientes en tu ventana, algo que la distinga del resto, pon musiquita sin molestar, pero que se note. La música da alegría. Si tocas algún instrumento, anímate a hacer un poco de música callejera, pero no te limites al centro de la ciudad con los otros buskers, sino a tu barrio. Toca frente a casa, llama a tus amigos erasmus e improvidad un conciertito que anime el cotarro. Todo esto, si se hace desde el respeto y teniendo en cuenta a los vecinos, puede ser un gran punto a vuestro favor. Quién sabe, puede hasta que ganes algún dinerillo si pones una gorra. Desde luego, conocerás gente. Haz una barbacoa con más gente y ofrece hamburguesas y perritos a los curiosos de la calle. Así, si en principio se sienten molestos, descubrirán que hay buena voluntad tras el gesto y transigirán. Os haréis amigos.

¡Viva la calle!

viernes, 16 de agosto de 2013

Fresher's Week: qué, cómo, cuándo, por qué

Sucede que a veces, cuando llegas a un destino Erasmus muy concurrido, la embajada de la ciudad prepara un encuentro con los estudiantes españoles. Yo, como no estaba en un destino muy concurrido ni en una ciudad muy grande, no pude vivir esta experiencia.
No obstante, el finde antes de que comenzara el curso prepararon una fiesta de presentación para los estudiantes internacionales (oséase, no sólo españoles: japoneses, chinos, suecos, egipcios... de todo; ésa es la riqueza erasmus). En esa fiesta nos enseñaron unos bailes tradicionales galeses y nos invitaron a probar algunos platos típicos. Además, tuvimos la ocasión de conocer a las autoridades de la ciudad: el alcalde, supongo que algún concejal o como se llamaran, al rector, etcétera. Es una ocasión excepcional para empezar a conocer gente. Recuerdo perfectamente que fue ahí donde conocí a mis primeros amigos erasmus, personas que me acompañarían durante meses y se convertirían en familia y cómplices. Total, aprovechad la ocasión para conocer a las primeras personas imprescindibles en vuestro Erasmus. Enjoy!
Los primeros días conocerás a muchísima gente, te invitarán a fiestas ¡organizadas por la Universidad! con el único propósito de que te integres. Intégrate. Busca chicos, chicas, vodka, tequila, condones. Busca todo lo que sea necesario para conocer gente: no hay mejor modo de conocer a alguien que mezclando fluidos. No me malinterpretéis: cada cual mezclará distintos fluidos, desde la saliva y los cubatas, los chupitos a esos fluidos que sólo se comparten en la intimidad o, por qué no, habrá quien mezcle un alemán e inglés fluidos (o chapuceros) para hacerse entender. La cuestión es que en la Erasmus, quieras o no, habrá muchas fiestas. De todo tipo: fiestas en carpas, fiestas en casas, en discotecas, en la calle (si en algo somos expertos es en exportar el Botellón). Ten cabeza. Qué quieres que te diga. Si te hartas desde el principio igual no vale la pena. Habrá muchas fiestas.
Ve a cuantas más, mejor. Y si te quedas prendado por esa pelirroja bajita o por aquel alemán de hoyuelos y sonrisa profidén, adelante. El corazón es imparable.
Para las fiestas en las casas lo mejor es que cada cual lleve su comida y bebida, tener un portátil disponible y altavoces. Lo suyo sería tener Internet para usar Spotify: IMPRESCINDIBLE para pinchar música y hacer listas fiesteras, y ya os tenéis que preocupar de un asunto menos.

Todas las universidades con tradición de estudiantes de todas partes, esto es, con tradición universal, aprovecha la primera semana o Semana de los Novatos para dar a conocer todas sus posibilidades. Desde los locales molones hasta las distintas asignaturas (por lo general, podréis aprovechar esta semana para ir a las clases y ver si os interesan las diversas materias y/o profesores), pasando por todas las asociaciones estudiantiles de que disponen las universidades (no sé, club de fotografía, de cine, bandas de música...) y que son lugares únicos para conocer gente con aficiones afines a las tuyas. En esta primera semana hay más fiesta que de costumbre, lo pasarás muy bien, conocerás decenas y docenas de estudiantes internacionales (algunos de los cuales no volverás a ver en tu vida), pero aprovecha estos días para hacerte un hueco en ese mundo difícil que puede resultar una universidad extranjera, ¿hecho? Puede que las decisiones de la Fresher's Week condicionen el resto de tu estancia Erasmus, así que al menos aprovecha para conocer la institución y la ciudad. Cuanto más lo dejes, más tiempo estarás perdiendo, y el tiempo en el año Erasmus es algo precioso y muy valioso, pues cuando te quieras dar cuenta estarás despidiéndote de la primera hornada de internacionales y sentirás profundamente no haber pasado más tiempo de provecho.

jueves, 15 de agosto de 2013

Koldo: una Erasmus II

Huele distinto. Koldo acaba de pisar por primera vez en su vida suelo inglés. God bless the Queen, piensa, y sonríe. Al final se pilló un vuelo con Marina, la chica de Girona que hace Educación Especial. Están nerviosos, están emocionados, ya están ahí. Además, es 2 de septiembre, de modo que tienen muchísimo tiempo hasta que empiecen las clases para conocer la ciudad y hacerse una idea de la vida ahí. En el aeropuerto, mientras esperan para coger las maletas, conocen a una chica canaria. Se llama Dafne y es menuda, morena, una bomba. Koldo la ayuda con un maletón casi más grande que ella e intercambian números de teléfono, correos y facebooks. Ya han conocido a la primera cómplice de su vida en Oxford. Les explica que ella viene a Inglaterra a trabajar, que le habían dicho que siempre contrataban a españoles en hoteles y restaurantes. Koldo se da cuenta de que aún es un crío, de que hay gente como él, más joven que él que le echa huevos a la vida. Dafne tiene veinte años, no habla inglés y se ha plantado en Oxford sola con el saldo suficiente para sobrevivir unos días hasta que encuentre algo. Koldo le propone que se mude con ellos unos días y a Marina la idea le parece bien. Al final, contra todo pronóstico, han decidido prescindir del alojamiento universitario y se han ido a vivir con una chica de Bristol y un alemán llamado Stefan. Se van los tres en el bus que los lleva a la ciudad y Koldo se da cuenta de que Dafne es lo mejor que le ha pasado en mucho tiempo, de que el destino dispone de modos que escapan al control del hombre.
            En la estación de autobuses comparten taxi, intentan pronunciar todos ellos la dirección lo mejor que pueden, aunque el taxista les pide un papel para que no haya confusiones. Los minutos que dura el trayecto a casa, entre la incertidumbre y los intentos infructuosos por entablar conversación con el taxista, Koldo duda. Tal vez esta idea haya sido una puta mierda. ¿Y si no entiende nada? ¿Y si lo suspende todo?  No obstante, la presencia de Marina y Dafne es reconfortante. Nada es tan malo con ellas a su lado. Además, parece que esa semana va a hacer buen tiempo y podrán hacer mil excursiones por la ciudad.
De momento, bromean en el taxi y se fijan en cada calle, todas iguales, todas distintas, y se preguntan cuánto tardarán en conocerse la ciudad. De momento, se trata sólo de un fantasma desconocido y enorme. Llegada una calle, el taxista dice algo y reduce la velocidad.
            -Welcome to Oxford -dice con un acento tan real que les deja el corazón en el estómago. Así no suena el inglés que les han enseñado hasta hora, menuda panda de mentirosos.
            -Thank you -resuelve Marina, y bajan del taxi.
            Miran el número en el papel, se despiden del taxista y se dirigen juntos a la puerta. Llaman al timbre y aparece Alex, la chica inglesa que, como habían acordado, espera su llegada. Les regala un gesto extraño cuando ve que, en lugar de dos, son tres. Koldo explica que han encontrado a Dafne en el aeropuerto y se quedará con ellos hasta que encuentre algo. Alex responde que le parece bien mientras se quede en sus cuartos. Ya son cuatro en la casa, y está por llegar Stefan, el alemán, que viene justo cuando empiece el curso. Un tipo sale de dentro y se presenta.
            -He's just a friend -dice Alex.
            -Mark -se presenta el hombre.
            Parecen una familia, y Alex propone enseñarles sus habitaciones. Marina tiene la pequeña porque era más barata, de modo que deciden que Dafne se quede con Koldo esos días. La habitación de Koldo es exactamente como la imaginaba: hortera, con papel en las paredes y moqueta. Por lo demás, no está mal. La ventana da al patio trasero y parece cómoda. Koldo y Dafne abren las maletas y lo sacan todo poco a poco, aunque ella prefiere dejar gran parte de su ropa dentro: comida, aceite, ropa interior, dinero, abrigos, calzado, medicinas... Koldo abre el ordenador y pone algo de Eric Clapton; se sorprende al ver que Dafne tararea las canciones.
            Al poco, Marina entra en la habitación y comparten impresiones. Necesitan Internet, necesitan la clave del wifi y se la piden a Alex. Se conectan: escriben algún mail, actualizan sus estados, abren Skype. Son. En la distancia, son parte de algo.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Antes de nada


Antes de llegar a un país desconocido, es conveniente saber dónde vas a pasar los mejores meses de tu vida. Lo más cómodo y fiable para encontrar una cama en condiciones es preguntar en tu propia uni o a alguien que ya haya estado en tu destino Erasmus. Si preguntas en Relaciones Internacionales de tu facultad o Universidad, pueden ponerte en contacto con estudiantes de otros años que os recomendarán esta residencia o la otra casa. También es fácil encontrar alojamiento a través de la web de la Universidad a la que vais a estudiar. En mi caso (Swansea, Gales) fui a vivir a una casa a cinco minutos de la universidad. Compartía casa con dos españolas (aunque prácticamente no las conocía), un húngaro y una alemana. Las ventajas de una casa son el espacio (después de todo, cada uno cuenta con la privacidad de su dormitorio), la comodidad de las zonas comunes, no molestas a nadie, puedes hacer fiestas, quedar con amigos... Como veis, yo me quedo con una casa antes que con la habitación de cualquier residencia.
Claro que una residencia tiene otras ventajas: vivirás rodeado de muchísima más gente, te será más fácil conocer nativos (a no ser que se trate de unas de las miles de residencias erasmusiles que hay) y practicar el idioma, que se supone es de lo que se trata. Mi consejo sería que encontraras alojamiento en una casa junto a nativos u otros erasmus que no sean españoles.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Mi destino: Swansea, paraíso exterior



El eslogan publicitario para Jaén es “Jaén, paraíso interior”. La semana pasada me llegó una carta sin remitente, y cuando la abrí me di cuenta de que procedía de la Swansea University. Aparte de una carta de bienvenida para todos los estudiantes extranjeros, traía un libro-folleto con mucha información sobre la ciudad, la universidad y la vida en Reino Unido. A mí qué queréis que os diga, que en vez de tranquilizarme me ha acojonado un rato… Y es que me cuentan unas cosas y me advierten de otras que vamos, estoy por quedarme en casa o salir con un revólver bajo el brazo. Paso a enumerar la de cosas que he descubierto con leer las páginas de ese libro (mi inglés no es el mejor, pero me da a mí que no he malinterpretado el mensaje, sniff).
La web de la universidad está tanto en inglés como en galés, lo que me lleva a una conclusión: puede que mucha gente hable en galés en vez de inglés; eso sería un problema bastante grave. Y es que si eso no es poco, está lo de los malditos enchufes de tres clavijas y la dichosa libra (moneda cara por excelencia).
Para entrar en Reino Unido en avión hay que tener cuidado con lo que llevas en la maleta, porque hay una serie de prohibiciones bastante lógicas, aunque también otras que no sé por dónde coger. No puedo introducir “horror comics” O_o Ahora tengo que hacer una clasificación con lo que es de jorror y lo que no es de jorror. Es más, ¿podré llevarme mis historias de miedo, incluso aquellas en las que aparezca mucha sangre? Tampoco se puede introducir NINGÚN tipo de droga, ya que está penado severamente (lo siento Jul, tendrás que decidir si venir a visitarme o quedarte con tu caja de zapatos xDDDDD)
Me dijo Carlos el otro día que por ahí la cosa está tranquila, tranquila… Tan tranquila que la droga ni de coña, pero te advierten bien en el librito. “Os podéis llevar la impresión de que los jóvenes británicos beben mucho, pero hay que tener en cuenta que muchos de ellos es la primera vez que viven lejos de casa y están experimentando un nuevo modo de vida”. Esto quiere decir que los propios británicos son conscientes de que son un poco bastante borrachuzos.
Ésta me dejó de piedra. Ejem… cuenta que allí las citas son normales, que es muy normal que dos personas que se acaban de conocer salgan por ahí de noche, que la homosexualidad no está mal vista y tal y cual. Después dice que si tú quedas con alguien, esa chica puede querer practicar sexo contigo al final de la noche. Así que si sientes que estás siendo forzado, di que no, y si piensas que alguien está abusando sexualmente de ti, habla con un departamento de la universidad o con la policía… (mami, tengo miedo…).
Porque otra advertencia, hablando de los parques, dice que hay muchos, pero que no es recomendable ir de noche y menos aún sin acompañar. Y por si el dato fuera poco aclarador, añade éste paréntesis: (especialmente para las chicas). Glups.
Ahora mismo no recuerdo el resto de peligros de una ciudad en apariencia tranquila. Tranquila significa aburrida, que conste. ¿Qué será lo próximo? ¿Cangrejos asesinos en las arenosas playas galesas? ¿Abducciones intraterrestres llevadas a cabo por las ancianitas gemelas que viven en una casita al borde del acantilado? ¿Secuestros ideados por bandas de niñas obesas de cara rosada? Temedle a Swansea...

domingo, 2 de enero de 2011

Un año más, un año menos...

Una de las mejores partes de la Erasmus es el regreso al destino, a los amigos, a las fiestas, a los exámenes próximos, los viajes, los amores furtivos, los amigos, los amigos, los amigos.
Y llegar un día y abrazarlos como si los hubieras echado muchísimo de menos (de hecho, los has añorado en demasía). Recuerdo mi vuelta a Swansea: mis compañeros de casa y amigos ya estaban allí, me esperarían. Arrastré las maletas llenas con una nostalgia dolorosa, como una quemazón muy intensa y observé en el autobús primero y segundo los paisajes galeses, y las calles galesas y sus gentes, el supermercado, todo, todo, todo. Luego cogí un taxi que me llevó a casa, y no había nadie ahí. Mis amigos habían ido a comprar al supermercado, pero en la escalera me esperaba una pila de cartas y postales y otras maravillas que casi me hicieron llorar. Recuerdo perfectamente cómo abandoné la maleta en medio del pasillo y me quedé hecho un ovillo en el salón-comedor, en mi sofá de rayas, mientras leía palabras que amigos y conocidos habían escrito unas semanas antes para mí, para que no me sintiera solo en tierras galesas. Luego, cuando oí la puerta, me lancé a mis amigos y los abracé e hicimos la comida juntos y la vida volvía a ser como siempre había sido.
Ya estaba en casa.




Os deseo un FELIZ AÑO NUEVO a todos y un resto de Erasmus espectacular. Pronto, más recetas sencillas y relativamente sanas  :)

lunes, 27 de septiembre de 2010

Fresher's week


Todas las universidades con tradición de estudiantes de todas partes, esto es, con tradición universal, aprovecha la primera semana o Semana de los Novatos para dar a conocer todas sus posibilidades. Desde los locales molones hasta las distintas asignaturas (por lo general, podréis aprovechar esta semana para ir a las clases y ver si os interesan las diversas materias y/o profesores), pasando por todas las asociaciones estudiantiles de que disponen las universidades (no sé, club de fotografía, de cine, bandas de música...) y que son lugares únicos para conocer gente con aficiones afines a las tuyas. En esta primera semana hay más fiesta que de costumbre, lo pasarás muy bien, conocerás decenas y docenas de estudiantes internacionales (algunos de los cuales no volverás a ver en tu vida), pero aprovecha estos días para hacerte un hueco en ese mundo difícil que puede resultar una universidad extranjera, ¿hecho? Puede que las decisiones de la Fresher's Week condicionen el resto de tu estancia Erasmus, así que al menos aprovecha para conocer la institución y la ciudad. Cuanto más lo dejes, más tiempo estarás perdiendo, y el tiempo en el año erasmus es algo precioso y muy valioso, pues cuando te quieras dar cuenta estarás despidiéndote de la primera hornada de internacionales y sentirás profundamente no haber pasado más tiempo de provecho.

domingo, 5 de septiembre de 2010

¿De verdad somos tan importantes?


Sucede que a veces, cuando llegas a un destino Erasmus muy concurrido, la embajada de la ciudad prepara un encuentro con los estudiantes españoles. Yo, como no estaba en un destino muy concurrido ni en una ciudad muy grande, no pude vivir esta experiencia. No obstante, el finde antes de que comenzara el curso prepararon una fiesta de presentación para los estudiantes internacionales (oséase, no sólo españoles: japoneses, chinos, suecos, egipcios... de todo; ésa es la riqueza erasmus). En esa fiesta nos enseñaron unos bailes tradicionales galeses y nos invitaron a probar algunos platos típicos. Además, tuvimos la ocasión de conocer a las autoridades de la ciudad: el alcalde, supongo que algún concejal o como se llamaran, al rector, etcétera. Es una ocasión excepcional para empezar a conocer gente. Recuerdo perfectamente que fue ahí donde conocí a mis primeros amigos erasmus, personas que me acompañarían durante meses y se convertirían en familia y cómplices. Total, aprovechad la ocasión para conocer a las primeras personas imprescindibles en vuestro Erasmus. Enjoy!


sábado, 10 de julio de 2010

Ya estoy aquí... ¿y ahora qué?

Lo primero es llegar a casa. Recomendamos taxi como primer contacto con los nativos y modo sencillo de llegar al destino. Abrir la puerta, conocer al casero o encargado de la resi. Quedarse con la copla. Recordad que en todos los países hay normas y en todas las casas se cuecen habas. Pero esto es lo fácil. Entra en tu cuarto. Deja la puerta abierta: no quieres parecer antipático. Deshaz la maleta y coloca tus cosas en su sitio. La ropa en tu armario; la comida, en cualquier mueble de la cocina. Ya has hecho esto. Mira por la ventana qué tal el tiempo. Si hace frío, coge la chaqueta y sal con tu mapa recién adquirido o primorosamente organizado y estudiado antes durante horas en casa. Pregunta por el supermercado más cercano. Compra lo siguiente. Siempre hará falta:

-4 limones
-Sal
-Pimienta
-Vinagre
-Papel higiénico
-Detergente para la ropa
-Lavavajillas
-Pan de molde o algo similar (mira la fecha de caducidad)